Yoga y Mindfulness para acompañar las emociones de los niños cuando mamá y papá se separan
Una separación familiar puede traer muchos cambios en la vida de un niño: nuevas rutinas, preguntas, emociones intensas y momentos en los que puede ser difícil expresar lo que siente. Cada niño vive este proceso de una manera única, y necesita espacios donde pueda sentirse escuchado, seguro y acompañado.
A través del yoga y el mindfulness, los niños pueden aprender a reconocer sus emociones, conectar con su cuerpo y encontrar herramientas para volver a la calma. Mediante la respiración consciente, el movimiento, los cuentos, la imaginación y la atención plena, descubren que todas las emociones son válidas y que pueden expresarlas de una manera sana.
El yoga infantil no busca que los niños “dejen de sentir” tristeza, enojo o confusión, sino brindarles recursos para comprender lo que pasa dentro de ellos, fortalecer su seguridad y recordarles que siguen siendo amados y acompañados.
Como adultos, podemos ofrecerles presencia, paciencia y escucha. A veces, el regalo más grande es crear un espacio donde un niño pueda decir sin temor, sin pena, sin juicio: “Esto es lo que siento” y saber que hay alguien dispuesto a acompañarlo.
El mindfulness les ayuda a vivir un momento a la vez, encontrando calma en su respiración y confianza en su propio mundo interior.
Pequeñas prácticas de consciencia pueden convertirse en grandes herramientas para atravesar los cambios con amor y seguridad.
Ejercicio: Invita al niño a sentarse cómodo; si quiere, cierre sus ojos y coloque una mano en su ombligo y otra en el corazón. Importante hacer el ejercicio con ellos.
- Observo: Cómo me siento ahora…sin preguntas, sin juicios, sólo escuchando
- Respiro: Imagina que el inhalar te llenas como un globo y al exhalar se desinfla lentamente.
- Pongo nombre a la emoción: Puedo decir: ”Estoy sintiendo tristeza/enojo/miedo/ confusión y está bien sentirlo¨ una vez reconocida la emoción repetir esa frase mientras respiramos unas dos o tres veces.
- Me acompaño en compañía: Para finalizar pongo las dos manos en el corazón y me digo: “Estoy aquí. Soy escuchado. Soy importante. Soy amado.”
